Celebración de La Verdura en Zimatlán, Oaxaca
Por Zamira Martínez y Cándido Santiago*
El pasado 24 de diciembre tuve la oportunidad de asistir a una fiesta de carácter religioso que cada año se celebra en Zimatlán de Álvarez, con motivo del nacimiento de Jesucristo.
La fiesta es denominada la Celebración de " La Verdura ".
A 32 kilómetros al suroeste de la ciudad de Oaxaca está Zimatlán de Álvarez, municipio con aproximadamente treinta mil habitantes distribuidos en sus cinco barrios: San Lorenzo, San Antonio, San Juan, San José y de la Expiración, dedicados principalmente a la agricultura y la ganadería.
Zimatlán (que en español significa "tierra de raíces") y su gente fueron en esta ocasión los anfitriones de cierta festividad poco conocida y difundida y que les quiero compartir.
Llegué a Zimatlán desde el 22 de diciembre muy temprano, porque en este día da inicio la fiesta en casa del mayordomo, quien es el encargado de pagar la misa y la comida, mientras la gente del pueblo ayuda a cocinar y a arreglar el lugar, barren y limpian el patio, ponen sillas, mesas y una lona que lo cubre.
La casa del mayordomo es adornada con ramas de laurel que simbolizan la bonanza y la fiesta. Al día siguiente por la noche, diez jóvenes del pueblo salen en una caminata colectiva hacia una población de la sierra llamada Magdalena, allí cortan y recogen las puntas de las coníferas que llevan, ya en la madrugada, a la iglesia de Zimatlán. En la iglesia son recibidos por una banda de música y por la bendición del párroco. El verde de estas ramas que los jóvenes traen desde la sierra le da el nombre a la fiesta; la celebración de " La Verdura ".
Una vez benditas las ramas, la gente del pueblo las lleva a la casa del mayordomo donde este las recibe con chocolate y pan de yema. La casa anfitriona se viste de gala para recibir a "la verdura"; para cada verdura hay una madrina que se encarga de adornarla con globos, regalitos de papel, serpentinas y algún otro adorno vistoso que la haga lucir como la más bella y llamativa.
Ya es la madrugada del 24 y el frío empieza a entumecer el cuerpo. En la cocina, las mujeres se encargan de servir los alimentos y, más allá, en el otro extremo de la casa, los hombres son los encargados de repartir el primer mezcal de la noche. Todo se vuelve silencio hasta el amanecer, la mañana trae de nuevo a los invitados que vienen a desayunar, el mayordomo y su esposa los reciben cordialmente.
Cada invitado lleva una botella de mezcal, una reja de refrescos, un cartón de cervezas, un arreglo floral o, en su defecto, dinero en efectivo que se le da al mayordomo personalmente. El almuerzo se sirve hasta las doce del día, pero el mezcal, la cerveza y el tejate, que es una bebida refrescante hecha a base de cacao, maíz y hueso de mamey, no dejan de repartirse, lo que hace que la fiesta vaya tomando un ritmo más alegre. Algunos invitados regresan a sus casas, otros se quedan a ayudar y otros simplemente a seguir tomando, porque además una banda de música no ha dejado de tocar desde que empezó la fiesta.
En la cocina ya está listo el consomé y la barbacoa de res que desde una noche antes se puso a hornear, porque a las dos de la tarde la gente llega de nuevo a comer, esperan su turno para sentarse a la mesa y disfrutar el consomé, la barbacoa, la pasta de frijol y una salsa exquisita que las cocineras han preparado con devoción.
La convivencia es muy grata, a todos nos reciben por igual; zimatecos y fuereños compartimos la misma mesa, nuestros orígenes, lenguas y razas se funden en la tradición del pueblo zimateco.
Son ya las cinco de la tarde del 24 de diciembre, la comida se deja de servir; diligentes los comensales e invitados recogen las mesas, apilan las sillas en los extremos para dejar espacio a las "chinas oaxaqueñas", adolescentes vestidas con una falda de satén adornada con vistosos encajes, con una blusa también bordada y una mascada en la cabeza, llevan una canasta adornada con flores y con imágenes de santos y santas, ellas abren el baile. Cuando terminan, el turno es para los invitados; todos debemos bailar y tomar el mezcal que cada compadre del mayordomo hace circular entre nosotros, la botella debe regresar vacía al anfitrión.
Entre tanto mezcal, cerveza y refrescos la gente ya está excitada, es el mejor momento para salir a pasear a La verdura. La banda de música encabeza la calenda, mientras que las ramas adornadas con sus respectivas madrinas y padrinos van a trás seguidas por los siguen las chinas oaxaqueñas, los arreglos de flores y al final los mayordomos cargando la cera, (velas gruesas adornadas especialmente para la ocasión). Recorren las principales calles del poblado hasta llegar a la capilla del barrio, esperan la bendición y regresan a la casa del mayordomo donde será la última posada.
La fiesta ha terminado, los peregrinos y la verdura se quedan en casa del anfitrión. Yo también he terminado, al despedirme vuelvo la cabeza y veo que la festividad ha dejado varios borrachitos tirados y otros tantos que aún se sostienen de pie.
La celebración de La Verdura es independiente de la festividad anual al santo patrón San Lorenzo, que se festeja el 14 de enero con un ritual totalmente distinto.
*Zamira Martínez nació en Zimatlán de Álvarez, participa activamente de la vida cultural de su comunidad, es profesora y bailarina de danza contemporánea en la ciudad de Oaxaca.
Candido Santiago es artista visual y como representante de la nueva generación pictórica oaxaqueña continúa con la tradición de trabajar siempre con su comunidad en la creación plástica y también en la docencia.
Imágenes de la Celebración de La Verdura de Candido Santiago
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Actualizado ( Jueves, 11 de Junio de 2009 09:50 )










