Ritualidad y tradición

¡De mole, verde, dulce y rajas! ¡De chapulines, venado o carne de puerco! Los exquisitos tamales. Si, así es como los mexicanos conmemoramos el Día de la Candelaria.
Pero, ¿qué se celebra ese día en realidad?, ¿por qué almorzamos tamales y atole y no otra cosa?
El 2 de febrero, muchos de nosotros estamos felices porque sabemos que probaremos tamales y atole porque alguien de nuestra familia le salió el niño el 6 de enero, cuando partimos la rosca. Automáticamente éste se convierte en el padrino del Niño Dios que se encuentra en el nacimiento y deberá poner los tamales y el atole como muestra de respeto y bienestar para el niño Jesús.
Luego de la Navidad y el Día de Reyes, La Candelaria o de las Candelas es una de las fiestas en México con mayor arraigo. Según la tradición judeocristiana, la Ley mosaica (de Moisés) prescribía que toda mujer que hubiera dado a luz, necesariamente tenía que purificarse; si el hijo nacido era varón, debía ser circundado a los ocho días y la madre permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.
A los 40 días, en compañía del esposo, la mujer acudía a las puertas del santuario para presentar en el templo al recién nacido y una ofrenda consistente en un cordero primal y una paloma o tórtola.
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Actualizado ( Miércoles, 27 de Enero de 2010 16:07 )









