Alfeñique
María Teresa Pomar (compiladora)
Los dulces tradicionales de pasta de azúcar llamados alfeñique, hechos especialmente para las ofrendas de Día de Muertos, son una de las herencias culturales más importantes de México.
El alfeñique es un fenómeno sincrético en el que se funden costumbres y técnicas indígenas con las traídas por los españoles que a su vez heredaron de las culturas árabes.
El dulce de alfeñique es un complejo objeto artístico que reúne en sí mismo al infinito espectro de aromas, texturas, sabores y colores que sintetizan el refinado gusto popular que se ha decantado a lo largo de nuestra historia.
La elaboración del dulce de alfeñique es una práctica social que se involucra en los procesos informales desde la época de Nueva España y sigue perviviendo hasta nuestros días a través de los talleres familiares.
Quizá sea la raíz de esta costumbre la época prehispánica, en la que los nahuatlacos elaboraban figuras como regalo y ofrenda para sus muertos, éstas representaban generalmente cráneos y eran hechas con semillas de amaranto, y mieles que extraían del maíz, del corazón del maguey y que obtenían de las abejas silvestres llamadas Tzoalli.
Con la llegada de los españoles y la prohibición del amaranto, el dulce de alfeñique fue adoptado por los mexicanos utilizando desde entonces la caña de azúcar para confeccionarlo.
La dulcería de alfeñique y charamuscas en México produce verdaderas obras de arte popular, que a fuerza de mirarlas y saborearlas los días de difuntos, no les damos la importancia que como creaciones estéticas del pueblo nos merecen, sin embargo, son verdaderas esculturas de azúcar, material infinitamente más delicado y difícil de trabajar que el barro.
Esta publicación se propone mostrar las maravillas de este arte popular que desde el mundo antiguo da forma al imaginario de la vida y la muerte.
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Actualizado ( Viernes, 29 de Mayo de 2009 09:19 )













