Ágiles manos tejedoras
Por Jackie R. Ibarra*
El que es oficial de hacer cestos de cañas macizas, o el que los merca para venderlos poco a poco, primero hiende las cañas, y después de partirlas entretéjelas; de ellas hace los cestos, tejiéndolas muy bien, echándoles un borde u orilla alrededor de la boca. Unos hace redondos, y largos, y otros anchos y angostos, y otros que tienen asiento por pie y tapadera. Fray Bernardino de Sahagún
Ágiles manos tejedoras de fibras como el soyate, el carrizo, el otate, el bejuco, el bambú y la palma, que no dependen de telares o marcos, son las de Heriberto Chávez y Alfredo Contreras, originarios de Jiménez de Teul, Zacatecas, y compañeros de la cestería desde hace cinco años. Aparentemente y tan rápido como nuestra mirada puede captar el movimiento de sus manos, suspenderlo en una fotografía y comprender el entramado que da forma a floreros, canasta, sombreros, parece ser una técnica muy sencilla, alcanzamos a ver que sólo van cruzando cada tira de bambú, de otate o soyate doblando y cortando con sus propias uñas. Ellos son los herederos de una técnica tan antigua como la humanidad misma, cuyo material lo da la misma naturaleza y las herramientas el hombre.
Jiménez de Teul, actualmente es municipio del estado de Zacatecas, pero perteneció al estado de Jalisco hasta finales del siglo XIX, cuando San Andrés del Teul, hoy Jiménez de Teul, pasó a ser territorio zacatecano por un intercambio de territorios entre ambos estados. Los primeros pobladores indígenas de estas tierras fueron Chichimecas y Teules, el nombre que actualmente tiene este municipio podría deberse a estos primeros pobladores. Jiménez del Teul se localiza al oeste del estado de Zacatecas, enclavado en la Sierra Madre Occidental, lo que lo hace ser parte de cañones, mesetas, sierras y el río San Andrés, que nace en el municipio de Valparaíso. Don Heriberto Chávez camina por estas montañas un día completo para ir por el soyate que crece silvestre en las barrancas de la sierra zacatecana. De cada penquita él estira y elige la mejor a su gusto para cortar y llevar a su casa, con las que luego tejerá cestos, canastas, figuras de animales, floreros.
No es fácil recolectar la palma, en ocasiones, regresa con muy poco material después de haber caminado entre 3 y 4 kilómetros, entre barrancas y tierras áridas. El soyate no es como otras fibras que crecen cerca del agua.
Una vez que tiene el soyate lo pone al sol a que "sazone", es decir que alacie un poco para poderlo trabajar. La cestería no es un trabajo tan sencillo como pareciera, hay que saber ver el material, elegirlo y tratarlo. El soyate se puede trabajar fresco, cuando está verde. Debe utilizarse del lado que no es vidrioso, "donde no está talludo", nos dice don Heriberto.
La fibra del soyate es filosa a las orillas, entonces antes de trabajar cada vara se les quita este filo con un cuchillo, y se preparan las correas para jimar. Se inicia por hacer la base según la figura que se vaya a hacer. Si es una canasta de estrella, se le pone diez u ocho pies según su tamaño. Algunos pies son sencillos, otros son por pares. Don Heriberto sólo trabaja el soyate y lo hace al natural sin pintar, esta fibra es vidriosa, es decir su textura es sedosa y no permite que agarre la pintura. El carrizo, el otate y el bambú sí se pueden pintar pero generalmente también se usan al natural, como lo hace también Alfredo Contreras, quien explica que para pintar estas fibras hay que voltear cada correa al revés, del lado que no es vidrioso, para que agarre la pintura.
Son 30 años durante los cuales don Heriberto ha trabajado la cestería, arte que aprendió solo, sin imitar a nadie: "Ya nacimos enseñados, dios nos dio este don e inteligencia. Un día miré un cesto tirado, lo recogí y lo desbaraté, y luego lo volví a tejer. Así fue que aprendí." Él hace sus propios diseños, no imita ni usa moldes. Su familia lo ayuda a tejer, pero es un trabajo que generalmente lo hace solo.
Don Heriberto está molesto porque dice que los chinos copian lo nuestro, y le da tristeza que los mexicanos no aprecien lo propio, lo hecho por nuestras manos, dice que por barato y por tener un acabado más fino y uniforme, los mexicanos compran lo hecho en China. Él sale a vender su trabajo a los pueblos cercanos y a la ciudad de Zacatecas. Algunas veces por encargo, pero generalmente menudeando.
La cestería es una técnica antigua cuyas herramientas son sólo un cuchillo, las manos y uñas del artesano, como lo hace Heriberto Chávez, quien con sus uñas empuja y dobla cada palma, y con sus mano va dando forma a la figura que imagina y crea a partir de sus propias ideas. En sus diseños podemos encontrar algunos detalles en estambre (la cresta de las gallinas por ejemplo) que él mismo teje, porque don Heriberto también sabe tejer con gancho e incluso hacer cualquier bordado en servilleta.
Alfredo Contreras, trabaja el carrizo y el otate. Él también va a traer las varas que tejerá desde muy lejos; hace de uno a tres días caminando, y en ocasiones hasta una semana, porque el otate se encuentra en las barrancas, es un camino muy difícil y peligroso, lo cortan a la medida como lo van a utilizar y lo trasportan en burro.
Alfredo Contreras prefiere trabajar el material en su color natural, sin pintar. El otate es un material resistente pero que puede quebrarse y es más difícil de conseguir, por ello lo utilizan todo aun las varas que se quiebran. Lo pueden comprar pero eso haría más caro el producto, si lo compran la varita vale 5 pesos, y para un sombrero necesita 15 varitas.
Cada objeto de cestería que tejen estos artesanos aunque son para adornar nuestras casas también tiene un uso cotidiano, para el trabajo en el campo, para almacenar semillas o comid, por ejemplo. Tejen floreros, tortilleros, joyeros, sombreros, canastos. Contrario a lo que pudiéramos creer estas fibras son muy resistente, si se mojan sólo hay que dejar que se seque y volver a utilizar.
A don Alfredo Contreras su padre le enseñó este arte, desde muy pequeño él se interesó al ver a su padre trabajar, ahora uno de sus hijos está aprendiendo de él.
Cuando ve que la gente compra su trabajo, teje con más pasión, porque hoy ya no venden igual que antes.
La cestería es una herencia prehispánica que se conserva hasta nuestros días. El material para realizarla lo da la propia naturaleza y la magia las manos de los artesanos. Zacatecas es una región rica en carrizos, otate, soyate y otras fibras especiales para la cestería. Su propio nombre lo dice, "lugar donde abunda el zacate", que proviene del vocablo náhuatl zacatl y que designa con el nombre de zacate a esta generosa planta. El estado de Zacatecas se encuentra en la Meseta central de nuestro país, México, entre las Sierras Madre Oriental y Occidental, lo que lo convierte en un lugar de gran diversidad climática y Geográfica.
La belleza de nuestra herencia cultural es tejida por las ágiles manos de estos zacatecanos que apasionados de darle sentido a la naturaleza recorren las montañas, valles y cañadas para que quizá reposen frescas, las tortillas en el centro del chiquihuite, en espera muy posiblemente de ser alma del itacate jornalero.
* Jackie R. Ibarra es candidata a maestra en Letras Mexicanas por la UNAM
Ágiles manos tejedoras. Fotos de los tejedores de Heriberto Chávez y Alfredo Contreras.
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Actualizado ( Miércoles, 10 de Junio de 2009 15:25 )









