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Las peregrinaciones al santuario de Chalma

Por Marina Bañuelos Fonseca

fiestas popularesLa tradición del peregrinaje tiene ondas raíces en el pueblo mexicano que algunos autores ubican desde la época prehispánica con la peregrinación de los aztecas, como se dejó constancia en La tira de la peregrinación, que con la Conquista se mezcla con la religión cristiana traída por los españoles, también con una fuerte tradición peregrina, y que da origen a una de las expresiones mas visibles de religiosidad católica popular de la actualidad en nuestro país, donde la visita a santuarios es una parte obligada de dicha tradición, tanto en el ámbito rural como urbano.

El Santuario de Chalma es uno de los más importantes dentro de este sentido religioso, se encuentra enclavado en la ladera de la barranca de Ocuilan al sur del Estado de México, casi en el límite que lo separa de Morelos. Se tienen registros que desde la época prehispánica llegaban a Chalma peregrinos de lejanos lugares a venerar a una deidad conocida como Oztoteótl, que en náhuatl significa "Dios de las cuevas" (de oztoc = cueva, y teótl = dios). Sin embargo, algunos estudios han determinado que quizá la imagen correspondía a Tezcatlipoca en su representación de Tepeyolotl que significa "Corazón del monte" (de tepetl = cerro, y yolotl = corazón). En crónicas de la época de la Conquista se hace referencia a la adoración de otra deidad prehispánica en la zona que era la diosa llamada Tlazolteotl o Izcuina, diosa de las cosas inmundas o de la basura, las gentes que acudían a ella se confesaban ante los sacerdotes de esta deidad que la concebían como la comedora de inmundicias, que come los pecados que los hombres arrojan a través de la confesión con lo que quedaban limpios, también se señala que esta diosa era la madre de Centeotl, dios del maíz, ante el que acostumbraban sacrificar niños y animales en las fechas de cosecha y siembra de la tierra. Actualmente no existe en el lugar una tradición religiosa que señale o refiera sobre la adoración a alguna deidad femenina.

El origen del cristo de Chalma

En 1537 los frailes Sebastián de Tolentino y Nicolás Perea, religiosos agustinos, evangelizaban la región de Malinalco y Ocuilan y se enteraron de que en una cueva cercana a Chalma se veneraba un ídolo prehispánico con sacrificios, existen varias versiones del origen del Cristo que van de la imposición de la imagen sobre la destrucción de los ídolos prehispánicos, la aparición milagrosa de la imagen en la cueva o el descubrimiento casual de la misma por algún vecino del lugar; como haya sucedido la imagen del Cristo permaneció en la cueva cerca de 271 años hasta su traslado al yermo de Chalma al que los agustinos llamaron Estancia de San Miguel, para fines del siglo XVI los frailes Bartolomé de Jesús María y Juan de San José decidieron fundar un convento de visita para los peregrinos.

El santuario de Chalma

Para fines del siglo XVI se funda un convento de visita para atender a los numerosos peregrinos, para 1682 la imagen del Cristo fue colocada en el altar mayor del templo como actualmente se puede apreciar. En 1721 fray Juan de Magallanes, entre varios frailes y artistas, manda remodelar y ampliar el santuario, finalmente en 1830 el cronista del santuario, Don Joaquín de Sardo, entrega la obra fundamental que actualmente se conserva, sólo se han hecho algunas modificaciones externas al templo que buscan embellecer el lugar; por lo que toca a la cueva de la "aparición", ha sido convertida en capilla y está dedicada a San Miguel Arcángel, está situada en la parte posterior de las hospederías y a ella se llega por una escalera de piedra.  

Las peregrinaciones

Las fechas más importantes de celebración y fiesta en Chalma son: los Reyes Magos los días 5 y 6 de enero; Virgen de la Candelaria el 2 de febrero; la celebración de Pentecostés o del Espíritu Santo que inicia el 17 de mayo; el 28 de agosto es la fiesta en honor de San Agustín; las celebraciones de Navidad del 20 al 27 de diciembre; Semana Santa o Semana Mayor (movible) y el primer Viernes de Cuaresma.

El Santuario es visitado todo el año por numerosas peregrinaciones organizadas por barrios, colonias, gremios y asociaciones religiosas, que tienen como obligación hacer una visita al menos una vez al año; provenientes de diferentes partes del país, llegan a pie, a caballo, en bicicleta y actualmente en caravanas de camiones y coches particulares

Tradicionalmente se recomienda

Durante el trayecto a pie, existen varias creencias que se toman como "pruebas" que todos los peregrinos sin excepción deben de sortear para poder llegar bien al Santuario. Existen las brujas, que se creen son las bolas de fuego que se ven en la serranía y que cruzan de un cerro hacia otro, para ello se protegen a los niños pequeños con alfileres dorados en forma de cruz colocados sobre su ropita para evitar que les fueran a chupar la sangre; al dormir se debe de estar pendiente de animales como alacranes y víboras, para ello se ponen en las cabeceras cigarros sin filtro para evitar que se acerquen.

También se recomienda que no se haga caso de las voces que se escuchan que con tono angustiante piden ayuda, pues es creencia común que son voces de almas en pena de personas fallecidas en el camino y que al no poder cumplir con su manda, vagan y lloran lastimeramente perdiendo con ello a otros peregrinos, para ello deben de tener especial cuidado de no llamarse entre sí por su nombre verdadero, pues con ello provocan las llamadas insistentes de estas almas con el nombre del peregrino.

Se tiene que ir convencido y con devoción pues si se va de "malas" y renegando en el camino puede suceder que se acalambre o se "tuerza" un pie, o bien le pique un animal, eso incluye tener cuidado con lo que se promete y no se cumple pues puede irle mal a la persona en su trabajo, su casa o con su familia, pues este Cristo así como es milagroso también es "castigador". Una vez iniciado el camino nadie puede arrepentirse o regresar sin verlo porque se convierte en piedra o durante el año le acontecen muchas desgracias, como dejan constancia las piedras en las que la gente aprecia ciertas semejanzas con formas humanas y se dice fueron peregrinos arrepentidos o pecadores que fueron castigados y convertidos en piedras por sus pecados: hay un sacerdote que se robó las limosnas de Chalma, el compadre a quien se le hizo fácil acostarse con la comadre durante el trayecto; durante este recorrido los peregrinos van entonando alabanzas y dejando cirios encendidos para su salvación.

Llegar al árbol del Ahuehuete es un punto obligado para todo visitante pues de entre sus raíces brota agua a la que se le considera milagrosa, con la que puede el peregrino aprovecha para refrescarse en el manantial que se forma; a los visitantes que van por primera vez, a partir de aquí y hasta llegar al Santuario, están obligados a portar una corona de flores naturales, hay mujeres que ofrecen estos arreglos por una módica cantidad; otros peregrinos, que por su promesa y penitencia, en su lugar eligen portar una corona de espinas que también puede adquirirse aquí; al acercarse al Santuario y durante el recorrido por el atrio se acostumbra a bailar al ritmo de la música de banda que acompaña a las peregrinaciones, de esta costumbre surge el dicho popular que dice no se alcanzará el milagro "ni yendo a bailar a Chalma", cuando se tiene un problema de muy difícil solución.

La visita concluye con la misa que se celebra al interior del templo y el peregrino puede visitar otros puntos del lugar, refrescarse en el río o en un balneario por una módica cantidad, o bien comer en el mercado o escoger de entre la gran variedad de puestos de comida que hay entre las calles, para al caer la tarde regresar, solos o con su grupo de compañeros a sus respectivos puntos de origen.

Bibliografía:

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Cordero Espinoza, Sergio. ¡Vámonos a Chalma!, en Rescate Ecológico, Año IV, Epoca II, No. 29, Agosto de 1992. México. Pág. 43-44.

Collin, Laura. Ritual y conflicto: dos estudios de caso en el Centro de México. Serie Fiestas de los Pueblos Indígenas. INI, SEDESOL. México. [1994]. 110 pp.

Díaz Díaz, José juan; Díaz Díaz, José Martín y Guadalupe Teresa Cortés Pérez. ¡Vámos andando a Chalma!. 3 ed. Serie Late Iztapalapa III. UAM-I, DGCP, Casa de la Cultura "Guillermo Bonfil Batalla". México. [1998]. 37 pp.

Gimenez, Gilberto. Cultura Popular y religión en el Anáhuac. [Ed. Universidad Iberoamericana]. México. [1975]. 265 pp.

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