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Xantolo. Al rescate de la tradición.

Reyna Sitton *

AL RESCATE DE UNA TRADICION La celebración del Xantolo o Día de Muertos en la Huasteca veracruzana y particularmente en el municipio de Tempoal es, desde hace muchos años, la fiesta popular más significativa de la región. Olores, sabores, ritos y costumbres atraen a gente de todas partes de la República y del extranjero a disfrutar de esta fiesta que honra la identidad de los huastecos.

Tempoal de Sánchez, pueblo lleno de tradición e historia ubicado al norte del estado de Veracruz, donde su gente es la mejor carta de presentación, como el Alfredo Rivera Juárez, artesano tempoalense quien desde hace 25 años se ha dedicado al diseño y elaboración de las mascaras de madera, piezas del arte popular mexicano de singular importancia utilizadas en las danzas tradicionales de Día de Muertos de esta región.

Al recorrer el centro de la ciudad de Tempoal podemos observar la armonía y colorido de que revisten sus calles y mercado con la vendimia de un sin fin de artesanías, flores, comida, música y ropa tradicionales, que nos evocan dulces recuerdos anunciando la llegada de la tradicional fiesta de Xantolo. La plaza municipal adornada con un pequeño kiosco, da un aire acogedor a todo el que la visite. Por sus angostas y empinadas callecitas se alcanzan a ver las comparsas o "viejadas" jugueteando con los turistas, ejecutando sus danzas y sobre todo llenando de alegría y regocijo el ambiente.

A dos cuadras del palacio municipal, se encuentra la casa del señor Alfredo con gran calor de hogar, como la de una tradicional familia huasteca. Paredes de lodo sujetadas con horcones para dar marco al verde de los platanares, los árboles de naranja y demás plantas tropicales como el tamarindo o el mango, dan vida al lugar donde don Alfredo recurre a la inspiración de la madre naturaleza para hacer sus creaciones donde cuenta con la herramienta y el espacio necesario para trabajar.

Al llegar, nos recibió con gusto: "Me interesa que la gente conozca lo que se hace en la zona, por eso me gusta que vengan a ver mi trabajo y hablen de el en otros lados", comenta. Su mirada podía hablar por él, un hombre de gran corazón y amor a su estado, a su pueblo y a su oficio.

El trabajo del mascarero tiene como fundamento la pasión para realizar este arte, tratando siempre que la gente de la región siga apoyando a quienes hacemos las mascaras -menciona- "no importa si es una o veinte mascaras, si es para regalarla o venderla, tampoco importa si no se gana lo que uno quiere, todo eso sale sobrando cuando uno ve que la gente se apasiona y porta la máscara con alegría intentando preservar esta tradición y transmitiéndola a las siguientes generaciones".

Origen de una tradición

"El oficio de mascarero lo aprendí muy joven observando a los artesanos de antaño como elaboraban sus máscaras. Fue a los 15 años cuando realicé mi primera máscara, quería bailar en una comparsa y no tenía dinero para comprar una, por ello decidí hacerla yo mismo. Mi primera máscara es del diablo y le tengo mucho cariño por ser con la que me inicié en este hermoso oficio, con ella he bailado en las comparsas de Día de Muertos desde hace 25 años. Hoy que tengo 52 sigo bailando en una comparsa llamada " La Quinta " con la misma máscara. Mis hijos también están empezando a hacer sus máscaras y ya tienen sus clientes, me llena de orgullo que les haya gustado aprender el oficio para que el día de mañana puedan seguir con la tradición. Para mí, el ser artesano significa ser parte de una cultura que nos identifica, de un pueblo, de algo que podemos mostrar orgullosos a todo mundo", menciona don Alfredo.

¿Negocio redituable?

Como artesano Huasteco me interesa mantener las tradiciones de esta región, todo este acervo que tenemos que le da identidad a nuestra zona. No puedo decir que esto es un gran negocio, porque no lo es, lo que se gana por cada máscara es lo equivalente para invertir en otra. La madera para realizarlas es de cedro y se consigue en las comunidades o rancherías cercanas. Los precios de las maácaras varían según su complejidad, hay máscaras de 200 pesos de las mas baratas y de 500 hasta 1000 las más costosas caras. Para realizar una máscara, el cliente generalmente me trae el modelo que desea o muchas veces a las que ya están casi terminadas les hago alguna modificación según el gusto de la persona. Cada año viene gente de toda la República incluso de los Estados Unidos a comprar su máscara, las tradicionales "boconas" que simulan a nuestros antepasados son las que mas vendo, aunque también las del diablo, el vaquero y la muerte tienen mucha demanda. Hay quienes van armando su colección de máscaras y cada año acuden a comprar una o dos, o hay quienes forman su comparsa y me hacen un pedido de 30 o 40 máscaras con meses de anticipación, sin embargo lo que importa es que la gente valore y apoye el trabajo de los artesanos, que haga suya esta tradición y que no se deje llevar por el comercio y otras influencias.

Rescatando la tradición

La máscara tradicional usada para bailar en las comparsas de Xantolo ha sido siempre de madera, con facciones gruesas y toscas, y simulando algún personaje clásico de estas festividades como el diablo, la muerte, la novia, la abuelita, el policía, etc. Hubo una época en la que los turistas venían a disfrutar de la fiesta y participaban en las comparsas bailando con máscaras de hule, por ser estas más baratas y menos pesadas que las de madera. En algún momento se empezó a perder el uso de esta artesanía huasteca por la falta de información y promoción de nuestras costumbres y raíces, pero gracias a la iniciativa de la gente del pueblo y la región, esta tradición se ha ido rescatando y esto ha dependido del turismo, de la gente del pueblo y de los organizadores de estas fiestas que han promovido esta tradición para que no se pierda.

Don Alfredo nos cuenta a grandes rasgos cómo es el proceso para la fabricación de una máscara de madera:

• Se compra el pedazo de madera de cedro.

• Se comienza a darle forma según el modelo que el cliente pida con serruchos, lijas y gubias para raspar madera.

• Ya que la máscara tomó forma, se procede a lijarla para quitarle las imperfecciones y bordes filosos que pueda tener.

• El siguiente paso es pintarla con pintura de esmalte y se le ponen los detalles.

• Se aplica una capa de laca por el lado de adentro de la máscara, para protegerla de cualquier raspadura al ponérsela.

• Por último se deja secar y esta lista para usarse.

A pesar de que este oficio está en peligro de perderse, aún existe gente que como don Alfredo, llevan en la sangre el gusto y el cariño por esta hermosa tradición dejando a un lado las diversas influencias a las que se ve sometido el arte popular mexicano.

* Reyna Sitton es Lic. en Ciencias de la Comunicación y ha participado activamente en las actividades culturales de la Huasteca veracruzana.

 

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